lunes, 1 de noviembre de 2010

Luís González Torres de Aguilar, marqués de Campoverde


No estoy seguro que este retrato corresponda al marqués, pero no he encontrado nada más durante mis investigaciones..

Luís González Torres de Aguilar obtuvo la jefatura del mando de Cataluña a principios de 1811. En su réplica a la vindita del brigadier Sarsfield, en contra de las habladurías que corren sobre su persona, exhibió la orden del antiguo comandante Iranzo, quien hizo vejación de sus funciones en favor del marqués. En la misma se le conminaba a que aceptara el mando sin más dilación, no obstante, Luís González de Aguilar puso la jefatura a disposición del Consejo de Regencia, como así consta en sendas cartas dirigidas al Consejo y de la propia manifestación contenida en la réplica comentada al brigadier Sarsfield.

La historia nos cuenta muchas anécdotas del marques, prácticamente lo tratan de traidor, pues esta escrito que asumió el mando avasallando en el Congreso Extraordinario Catalán celebrado en marzo de 1811, donde se enfrentó a varios generales catalanes, Milans, Rovira, entre otros. Hay que resaltar que nunca lo ejerció como titular, si no como interino.

En el hostal Serafina, a las afueras de Tarragona, el comandante Iranzo celebró un consejo de guerra para decidir su sucesión y todo ello, a los pocos días de la pérdida de Tortosa, cuando el conde Alacha entregó a Suchet la ciudad abaluartada. Se dice que hubo un movimiento popular dirigidos por un clérigo y que el marqués o gente afín se encontraba detrás de las revueltas. Se personaron con pancartas a las puertas del hostal e Iranzo, dado que ninguno de los mariscales quería la sucesión, presionado por los vítores populares en favor del marqués y en contra de O'Donell, ordenó a Luiís González de Aguilar asumir la jefatura de Cataluña, convirtiéndose en comandante en jefe..

Posteriormente fue juzgado en Valencia por el hecho de abandonar la plaza con la promesa de volver después de reconstruir su ejército. El ejército lo reconstruía en Valls y Vilarodona, donde tenía su cuartel general, con el despropósito de atacar las lineas enemigas que tenían acordonada la ciudad, por la retaguardia.

No he podido descubrir la verdad, pero tanto el marqués, como Juan Sénen Contreras y el propio brigadier Pedro Sarsfield, se echaban los trastos a la cabeza, acusándose mutuamente de la pérdida de la ciudad de Tarragona, puesto que Pedro Sarsfield abandonó la defensa del arraval, según él, con pasaporte de licencia expedido por el gobernador Contreras. Campoverde no lo niega, puesto que herido se personó ante él, sin embargo dice que él no ordenó tal cosa.

Este galimatías lo dejo a los historiadores.

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